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Foto: Archivo/FIS
Corea logra elevar un 18% el TAC del atún rojo y prepara una nueva batalla por su cuota nacional
KOREA DEL SUR
Wednesday, August 19, 2026, 03:00 (GMT + 9)
Los países pesqueros del Pacífico amplían el límite global a 27.399 toneladas para 2027–2028, abriendo la negociación sobre la distribución entre Corea, Japón y Taiwán previa a la reunión de diciembre de la WCPFC en Vanuatu.
Seúl - Corea del Sur ha conseguido un primer avance estratégico para ampliar su acceso a las pesquerías de atún rojo del Pacífico (Thunnus orientalis), después de que las principales naciones pesqueras acordaran un incremento del 18% en el Total Admisible de Capturas (TAC) para el periodo 2027–2028.
El TAC global ascenderá de 23.287 a 27.399 toneladas, de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Océanos y Pesca de Corea tras la reunión conjunta del Comité Científico Conjunto entre la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC) y la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT). Pese al incremento general del cupo, el ajuste aún no se ha traducido en una asignación directa para la flota surcoreana, ya que la distribución exacta del volumen adicional entre Corea, Japón y Taiwán se definirá durante las negociaciones multilaterales previas al plenario de la WCPFC, programado para diciembre en Vanuatu.
Mapa de la WCPFC (izq) y de la CIAT (der)
El paquete regulatorio acordado incorpora normas de gestión operativa más flexibles. En primer lugar, el coeficiente de conversión aplicado para incentivar la captura de especímenes maduros de gran tamaño aumentará drásticamente de 1,47 a 6,37. Asimismo, la fiscalización de las cuotas migrará de un esquema de cómputo anual a un marco plurianual bienal. Bajo este nuevo formato, Corea dispondrá de la prerrogativa de ejecutar hasta un 125% de su cuota base durante el primer año del periodo de gestión.

Criterios históricos frente a nuevas realidades biológicas
Esta reestructuración internacional coincide con una presencia significativamente mayor del atún rojo en la zona económica exclusiva surcoreana. Informes biológicos gubernamentales confirman una expansión sostenida de las capturas en aguas costeras y el hallazgo de zonas activas de desove en el mar del Este (mar del Japón). Datos consolidados de la industria señalan que el promedio de capturas de atún rojo en el litoral oriental pasó de 15,7 toneladas registradas en el quinquenio 2016–2020 a 252,1 toneladas anuales en el quinquenio 2021–2025.
Este desplazamiento migratorio de los cardúmenes ha intensificado el debate interno y externo respecto a una cuota nacional que continúa calculada bajo patrones históricos superados. La asignación estructural de Corea permanece fijada en torno a las 1.219 toneladas, cifra determinada sobre los registros de desembarque del trienio 2002–2004, momento en que la abundancia y trayectoria del recurso diferían del patrón oceanográfico actual.

El desacople entre los límites legales y la abundancia biológica ha comenzado a generar tensiones operativas. La flota pesquera surcoreana ha venido agotando su cupo asignado con antelación al cierre formal de la temporada, mientras grandes ejemplares continúan ingresando incidentalmente en artes de pesca destinadas a productos marinos de otras especies. Esta situación deriva en un incremento no deseado de descartes en mar, interrupciones forzadas en las operaciones de pesca y un alza sustancial en los costes logísticos de la flota.
Negociación estratégica y desarrollo de la cadena de valor
La ampliación del TAC ofrece a Seúl el argumento técnico necesario para respaldar una redistribución de asignaciones en la cita internacional de diciembre. Paralelamente, el nuevo coeficiente para ejemplares de gran tamaño abre la vía para maximizar el valor comercial de los pescados y mariscos capturados, destinados a segmentos de alto valor añadido como el mercado pesquero de sashimi, la restauración premium y la distribución alimentaria especializada.

No obstante, la consolidación de estos derechos pesqueros requerirá un sustento técnico riguroso. Corea deberá fundamentar ante los comités científicos de la WCPFC que el aumento del recurso en el mar del Este responde a una alteración estructural en la distribución geográfica de la especie y no a fluctuaciones estacionales de corto plazo. Asimismo, las autoridades deberán demostrar que la flota nacional posee la capacidad de absorber un mayor volumen sin comprometer los objetivos de conservación y sostenibilidad del stock a largo plazo, acatando los mecanismos de control interanual y los límites de captura fijados en los marcos normativos multilaterales.
La resolución del conflicto abarcará dimensiones políticas, técnicas y logísticas: no solo implicará obtener una cuota superior en las mesas de negociación internacionales, sino también adaptar la infraestructura portuaria nacional —impulsando las redes de refrigeración, la cadena de frío y los complejos de procesamiento primario en nodos estratégicos como Gangneung, Donghae y Busan—.
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