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Surgen disputas internas entre los miembros de las cámaras empresariales y se reavivan los conflictos laborales con los sindicatos
La sobreproducción de langostino en Argentina amenaza la estabilidad de los precios internacionales y desata tensiones laborales
ARGENTINA
Tuesday, July 21, 2026, 00:10 (GMT + 9)
La actual temporada de pesca de langostino argentino (Pleoticus muelleri) en aguas nacionales está registrando un ritmo de captura inusualmente acelerado por parte de la flota congeladora. Esta situación ha encendido las alarmas en el sector pesquero ante la inminente posibilidad de un colapso en los precios internacionales debido al exceso de oferta, revirtiendo la estrategia de ordenamiento comercial que las empresas habían pactado meses atrás.
De acuerdo con investigaciones periodísticas publicadas por el cronista Roberto Garrone con el medio especializado Revista Puerto y el portal Punto Noticias de Mar del Plata, la velocidad con la que está operando la flota podría acortar drásticamente los plazos de la temporada y saturar los mercados externos antes de que se active la demanda estacional de fin de año.

El abandono de la autorregulación comercial
A finales del año pasado, los principales actores de la flota congeladora redactaron un documento informal de buenas prácticas titulado "Pescar menos para no desaparecer". Aquella hoja de ruta buscaba evitar los errores de temporadas previas, caracterizadas por elevados costos operativos y un desmoronamiento de las cotizaciones internacionales.
Los datos históricos respaldan la efectividad de esa estrategia restrictiva: durante el periodo anterior, la contención de la oferta provocó que el precio promedio de la tonelada de langostino exportada aumentara un 20,3%, elevándose de los 5.517 dólares registrados en 2024 a 6.639 dólares por tonelada. Pese a que el volumen exportado hacia mercados clave como España disminuyó de 45.950 toneladas a 29.152 toneladas, las empresas obtuvieron una mayor rentabilidad por kilo extraído, reduciendo a la vez el desgaste de la maquinaria y los gastos logísticos.
No obstante, en la presente campaña de 2026, dicha política de moderación ha sido desestimada. Damián Santos, CEO del Grupo San Isidro y referente de la industria, señaló en declaraciones radiales que el actual sistema de aperturas por subáreas incrementó la capacidad de pesca de los buques a niveles excesivos. El directivo advirtió que priorizar el volumen de captura por encima de los tiempos comerciales del negocio provocará que el año concluya con un remanente excesivo de existencias y cotizaciones por debajo de los costos de producción.
Cifras récord en la presente temporada
En los primeros 45 a 50 días del inicio de las operaciones en aguas nacionales, la flota tangonera ya ha declarado desembarques por un total de 44.733 toneladas (casi 45.000 toneladas al corte del 14 de julio). Esta cifra representa un incremento superior al 10% en comparación con los registros de los ciclos productivos de 2023 y 2024, donde a la misma fecha se habían reportado 41.500 y 48.368 toneladas respectivamente.
El incremento en la velocidad de procesamiento responde también a un cambio operativo a bordo: las empresas han elevado al 50% la producción de colas de langostino congeladas, un formato que demanda menor tiempo de clasificación y empaque en comparación con el marisco entero. De mantenerse la proyección actual durante los dos meses restantes de la temporada, las capturas totales podrían superar ampliamente las 80.000 y 90.000 toneladas anotadas en los años previos, quebrando la barrera de las 100.000 toneladas.

Esta sobreoferta proyectada debilita la postura comercial de las firmas exportadoras. Segun detalló el análisis sectorial, si bien en mercados previos el kilo de la categoría L1 (langostino entero grande) se comercializó a 7,5 dólares con un volumen de 48.000 toneladas desembarcadas, resulta improbable que los compradores internacionales convaliden esos valores si la oferta final llega a duplicarse. Asimismo, este escenario introduce incertidumbre sobre el futuro proceso de asignación de cuotas individuales de captura en la pesquería.
Conflictos laborales en puerta
De forma paralela a la problemática comercial, la urgencia de las empresas por mitigar la futura baja de precios ha comenzado a trasladarse al ámbito de los costos laborales. El Consejo Pesqeuro de Empresas Argentinas (CEPA) implementó modificaciones en la liquidación del sueldo anual complementario (medio aguinaldo) de las tripulaciones.

En lugar de calcular este beneficio basándose en el convenio colectivo de trabajo específico de la actividad, las firmas aplicaron los criterios generales de la Ley de Navegación, tomando como referencia el promedio del semestre y no el mes de mayor ingreso, que coincidió con el pico de capturas de junio.
Esta medida restrictiva ya ha generado fricciones con las entidades sindicales. Pablo Trueba, representante del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE), manifestó el rechazo de los trabajadores a las modificaciones contractuales y advirtió que no cederán en las negociaciones para la renovación del convenio, cuyo vencimiento está programado para fines de este año. Como consecuencia inmediata del malestar gremial, buques como el Xeitosiño y el María Alejandra han comenzado a operar bajo la modalidad de trabajo a reglamento, lo que amenaza con paralizar las descargas en los muelles y ralentizar aún más la cadena de suministro en el corto plazo.
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