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Los productores permanecen atentos a la evolución del mar en la Ría de Arousa
Opmega pide a la Xunta celeridad para aclarar el impacto de las borrascas en la producción de mejillón en la ría de Arousa
ESPAÑA
Thursday, March 05, 2026, 04:00 (GMT + 9)
Los productores reclaman un informe urgente sobre la afección del exceso de agua dulce y cuestionan la implantación del sistema long line sin consulta previa
La Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega) ha solicitado a la Xunta de Galicia mayor rapidez y transparencia para esclarecer el impacto que las recientes borrascas están teniendo en la producción de mejillón en la Ría de Arousa, principal zona productora de este molusco en Europa.
La petición fue trasladada durante una reunión celebrada en Vilagarcía de Arousa con el director general de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica de la Consellería do Mar, Isaac Miguel Rosón Sánchez-Brunete, en la que se abordaron distintos asuntos estratégicos para el sector mejillonero gallego.
Preocupación por la bajada de salinidad y la evolución del mar
Durante el encuentro, la directiva de Opmega trasladó la creciente inquietud de los productores ante la evolución de las condiciones oceanográficas en las últimas semanas. Las borrascas encadenadas han provocado un aumento significativo del aporte de agua dulce procedente de ríos y escorrentías, lo que reduce la salinidad del agua en superficie.
Diversos estudios científicos señalan que el mejillón (Mytilus galloprovincialis) es especialmente sensible a cambios bruscos de salinidad. Una reducción prolongada puede afectar a su crecimiento, provocar estrés fisiológico e incluso aumentar la mortalidad en las bateas. Galicia produce habitualmente en torno a 250.000 toneladas anuales de mejillón, lo que representa cerca del 40 % de la producción europea y convierte al sector en uno de los pilares económicos del litoral gallego.

Foto: Stockfile/FIS
La Ría de Arousa, donde operan más de 2.300 bateas, concentra el mayor volumen de cultivo. Por ello, cualquier alteración en las condiciones del agua tiene repercusiones directas en la cadena productiva, desde el marisqueo hasta la industria transformadora y la exportación.
Opmega ha reclamado a la administración autonómica que haga público “cuanto antes” el informe técnico sobre la posible afección de estas anomalías climáticas, con el fin de aportar certidumbre a los productores y facilitar la toma de decisiones.
<-- Foto: OPMEGA
Polémica por la adjudicación del sistema long line
Otro de los puntos tratados fue la adjudicación del sistema long line por parte de la Consellería do Mar sin consulta previa con las organizaciones representativas del sector. Según Opmega, esta decisión afecta directamente a la actividad productiva y a la planificación de las explotaciones.
El sistema long line, utilizado en otros territorios para el cultivo de moluscos y peces, consiste en líneas horizontales suspendidas en el mar donde se fijan las cuerdas de cría. Aunque puede ofrecer ventajas en determinadas condiciones, su implantación requiere estudios técnicos específicos en cada ría debido a factores como corrientes, profundidad y carga productiva.
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Foto: Stockfile/FIS
La organización considera que cualquier modificación estructural en el modelo de cultivo debe contar con consenso y evaluación participada, dado que el sistema tradicional de bateas ha demostrado durante décadas su eficacia productiva y sostenibilidad ambiental.
La Mesa del Mejillón se celebrará en marzo
Durante la reunión, el director general informó de que la Mesa del Mejillón se celebrará a lo largo del mes de marzo, aunque todavía sin fecha concreta. Este órgano consultivo reúne a administración y representantes del sector para abordar cuestiones estratégicas como producción, comercialización, normativas y retos ambientales.
El presidente de Opmega, Ricardo Herbón, subrayó la importancia de mantener una comunicación fluida con la administración autonómica:
“Es fundamental avanzar en soluciones que den respuesta a las preocupaciones de los productores y garantizar la viabilidad de una actividad clave para el empleo y la economía del litoral gallego”.
Un sector estratégico ante el desafío climático
El episodio de borrascas pone de relieve la creciente vulnerabilidad del sector acuícola frente a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático. Las variaciones en temperatura, salinidad y disponibilidad de fitoplancton influyen directamente en el ciclo biológico del mejillón.
El sector mejillonero gallego genera miles de empleos directos e indirectos y sostiene una potente industria conservera y exportadora, con mercados en Francia, Italia y Estados Unidos. La demanda de información rigurosa y rápida por parte de Opmega busca proteger no solo la producción inmediata, sino también la estabilidad económica de toda la cadena de valor.
Mientras se aguarda la publicación del informe técnico, los productores permanecen atentos a la evolución del mar en la Ría de Arousa, conscientes de que el equilibrio entre naturaleza, gestión pública y actividad productiva resulta esencial para garantizar el futuro del mejillón gallego.
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