Japón se prepara para un fuerte aumento de los límites de captura del calamar volador japonés (Todarodes pacificus), con una propuesta para fijar la captura total admisible (TAC) del ejercicio fiscal 2026, que comienza en abril de 2026, en 68.400 toneladas. El plan fue acordado en principio en una reunión de revisión celebrada el 4 de febrero por la Agencia de Pesca de Japón, y se espera su aprobación formal en una sesión posterior a finales de febrero.

El 4 de junio se celebró en el distrito de Minato, Tokio, una reunión para discutir la cuota de captura de la próxima temporada del calamar volador japonés (calamar surume).
Según la agencia, la cuota propuesta equivale a aproximadamente 3,6 veces la cuota inicial establecida para el ejercicio fiscal 2025, y a cerca de 2,5 veces la cuota final ajustada de ese mismo año. La decisión se atribuye directamente a capturas excepcionalmente altas registradas en determinadas zonas durante 2025, especialmente en las prefecturas de Aomori e Iwate, donde los desembarques aumentaron de forma significativa.
La concentración de capturas provocó que las cuotas de determinados métodos de pesca, como la pesca de calamar con embarcaciones pequeñas, se agotaran rápidamente e incluso se superaran, lo que obligó a las autoridades a imponer vedas temporales. Estas interrupciones afectaron a los calendarios operativos y a la planificación del suministro. Al elevar el volumen total antes de la próxima temporada, los reguladores buscan crear un margen de gestión más realista y reducir la probabilidad de nuevas suspensiones forzosas.

Foto: Stockfile/FIS
No obstante, la decisión llega en un contexto de advertencias científicas persistentes. El 26 de diciembre de 2025, la Agencia de Investigación y Educación Pesquera (FRA) publicó su última evaluación de recursos, señalando que la población de la especie en su conjunto sigue en un estado crítico. Aunque regiones costeras como Sanriku registraron un aumento inesperado de migraciones en 2025, los investigadores subrayan que se trató de factores ambientales temporales y no de una recuperación generalizada.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación en Ciencias Pesqueras, el repunte en la costa del Pacífico estuvo impulsado por dos factores específicos: un ligero aumento del éxito reproductivo de los peces progenitores nacidos en invierno, que amplió la base inicial de larvas, y una desviación de las corrientes oceánicas que actuó como una “cinta transportadora”, empujando a las larvas recién nacidas hacia el Pacífico en lugar de sus rutas tradicionales hacia el mar de Japón.

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El contraste es marcado con la población nacida en otoño, que sustenta principalmente las pesquerías del mar de Japón y que continúa en mínimos históricos. Los expertos japoneses en pesca enfatizan que la “recuperación del recurso” aún no está a la vista, ya que la baja densidad de peces progenitores mantiene frágil el ciclo reproductivo. Los biólogos marinos también señalan el aumento de la temperatura del mar en las zonas de desove del mar de China Oriental como una amenaza persistente.
Estas preocupaciones se reflejaron en la reunión de febrero, donde algunos participantes advirtieron que aumentar significativamente las asignaciones anuales bajo la premisa de que los recursos “no son abundantes” podría amplificar la volatilidad futura. En respuesta, la Agencia de Pesca recalcó que el incremento es una medida de emergencia limitada a un solo año, destinada a hacer frente a temporadas de capturas excepcionales y no a una relajación permanente de las restricciones.

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Para reforzar este enfoque, el plan combina cuotas más altas con controles más estrictos. Se contemplan asignaciones por fases según el método de pesca, incluida una liberación inicial de 15.000 toneladas y una temporada dividida en dos etapas, cuyos detalles se definirán más adelante. Asimismo, la gestión regional se ampliará más allá de Hokkaido y la prefectura de Toyama para incluir Aomori, Iwate, Miyagi y Nagasaki.
Para la cadena de valor, el cambio de política envía señales mixtas. Por un lado, los reguladores se están preparando para la posibilidad de capturas elevadas continuadas, lo que podría reducir la incertidumbre del suministro. Por otro, el refuerzo de la gestión por fases y regiones implica que el ritmo real de liberación de la cuota de 68.400 toneladas podría seguir condicionado. El mercado observa ahora de cerca el resultado de la reunión de finales de febrero y los detalles finales de su aplicación.

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