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FOTO: CIAT - IATTC
La Riqueza Atunera de Costa Rica: ¿Estrategia Nacional o Intereses Fragmentados?
COSTA RICA
Wednesday, September 03, 2025, 16:00 (GMT + 9)
Las propuestas de Costa Rica en la CIAT reflejan la tensión entre una nueva visión nacional y las lógicas sectoriales.
Costa Rica ha llegado a la 103ª reunión de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), celebrada en la Ciudad de Panamá, con una agenda ambiciosa que busca alinear la gestión pesquera regional con la visión estratégica de su nueva Ley de Riqueza Atunera. Sin embargo, las propuestas presentadas generan un intenso debate sobre si realmente defienden los intereses nacionales o si, por el contrario, responden a lógicas sectoriales que podrían debilitar el liderazgo del país en la conservación del atún.
La Ley 10304, conocida como Ley de Riqueza Atunera, firmada en agosto de 2022, y el Decreto 2014 para el ordenamiento del aprovechamiento del atún, marcan un cambio de paradigma en Costa Rica. Estos instrumentos legales transformaron al atún, históricamente considerado un recurso secundario para la industria enlatadora, en un pilar estratégico para el desarrollo. Damián Martínez Fernández, director de conservación y política pública de la Federación Costarricense de Pesca (FECOP), destaca que esta riqueza beneficia a la pesca artesanal, comercial, el turismo deportivo y recreativo, dinamizando a las comunidades costeras y diversos sectores económicos.
El Atún en la Mesa de la CIAT: Propuestas Bajo Escrutinio
A pesar de esta nueva visión, las propuestas de Costa Rica y sus aliados en la CIAT han sido objeto de análisis. Una de las más controvertidas es la iniciativa de ampliar la capacidad pesquera sin un plan de manejo integral. La CIAT ha debatido sobre la capacidad de la flota por más de dos décadas sin alcanzar un consenso, y cada año se presentan nuevas solicitudes de aumento. Críticos de esta medida argumentan que, en un océano cada vez más vulnerable al cambio climático, seguir incrementando la flota es una estrategia temeraria que contradice el principio de precaución.
Otra propuesta cuestionada busca elevar las cuotas que pagan las organizaciones no gubernamentales (ONGs) para participar como observadoras. Aunque se argumenta que esta medida cubriría costos logísticos, el efecto previsible, según expertos, sería el opuesto: una reducción de las voces en la mesa, lo que limitaría la transparencia y la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, contradiciendo el espíritu de gobernanza abierta que Costa Rica ha promovido.
Un Enfoque Ecosistémico con Luces y Sombras
Un punto positivo en la agenda costarricense es la propuesta de adoptar un Enfoque Ecosistémico en la gestión pesquera. Esta iniciativa reconoce que el atún no puede gestionarse de forma aislada, sino en relación con otras especies, ecosistemas y las comunidades humanas que dependen de él. Sin embargo, la propuesta ha sido criticada por su naturaleza "declarativa", ya que carece de indicadores medibles y mecanismos claros de implementación.
En este contexto, la FECOP ha insistido en la necesidad de que la CIAT incluya a la pesca recreativa en su Plan Científico Estratégico 2026-2030. Este sector no solo genera miles de empleos y promueve el turismo sostenible, sino que también contribuye con prácticas como la captura y liberación. La falta de datos actualizados sobre especies clave como los marlines y el pez vela en el marco de la CIAT es un vacío que un enfoque ecosistémico auténtico debería abordar.
En cuanto a las medidas de conservación para el período 2026-2028, los informes científicos indican que las poblaciones de atún están saludables. No obstante, se ha instado a Costa Rica a actuar con cautela. Flexibilizar vedas o límites podría ser un error costoso. La posición prudente, según expertos, sería mantener las restricciones actuales al menos un año más y evaluar los cambios gradualmente, adhiriéndose al principio de precaución.
Las propuestas que Costa Rica ha llevado a la CIAT demuestran un país con un renovado interés en la gestión atunera, pero que aún enfrenta el desafío de articular una agenda coherente y unificada. Para que el atún se convierta en una verdadera "riqueza de todos", como lo establece la ley nacional, es fundamental que el país ejerza un liderazgo con visión a largo plazo, integrando a todos los actores —desde pescadores artesanales hasta el turismo— en una estrategia que beneficie a las comunidades costeras y asegure la sostenibilidad del recurso.
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